LAS
DOS CLASES DE MIEDO
El budismo dice que existen dos clases de miedo:
el miedo
apropiado
el miedo
impropio
El miedo es apropiado cuando se fundamenta en un peligro de existencia
real, respecto del cual se pueden tomar medidas para evitarlo. Como
la persona que deja de comer carnes rojas porque tiene miedo de bajar
sus vibraciones espirituales.
El miedo impropio es el que surge de cosas que no pueden perjudicarnos
como tenerle miedo a una cucaracha; o que no podemos evitar,
como tener miedo a envejecer. Esta clase de miedo nos lleva a deprimirnos
y paralizarnos.
Todo el mundo tiene numerosos miedos:
Miedo de ser rechazado socialmente
Miedo a equivocarse
Miedo al exito
Miedo de sufrir daños
Miedo a no conseguir pareja o miedo a
la soledad
Miedo a perder la pareja que tenemos
Miedo a enfermarnos
Miedo al fracaso
Miedo a perder el trabajo
Miedo a los accidentes
Miedo a perder un ser querido
Miedo a la pobreza
Miedo a la muerte
Miedo al ridículo
Miedos inexplicables
etc.
Pero en realidad la mayoría de los miedos tienen su raíz
en una forma errónea de percibirnos a nosotros mismos y al mundo
que nos rodéa, es decir que tienen un origen mental, por lo que
si aprendemos a controlar nuestros pensamientos, podemos terminar con
ellos.
El miedo apropiado no es igual, ya que es una clase de miedo que nos
advierte que es peligroso hacer algo (como saltar a la calle desde un
tercer piso o beber en exceso). Cuando el miedo es apropiado, sirve
para tomar consciencia del peligro real y para hacer las cosas que debemos
hacer para evitarlo. Por ejemplo si tenemos miedo a no poder tener
un hijo, podemos trabajar nuestra mente para evitarlo.
Si una persona adicta al juego tiene suficiente miedo de llevar su
familia a la ruina y encima quedarse solo, acudirá a las reuniones
de terapia que le pueden ayudar a abandonar su vicio. Pero si no tiene
miedo de las consecuencias de su adicción, terminará creando
las condiciones para que le suceda aquello que teme.
Asi como el que bebe en exceso puede terminar siendo alcoholico, todos
estamos expuestos a sufrir dolores, arrugarnos y encanecer con la vejez
y finalmente morirnos, por lo cual no tiene sentido temerlo sino que
debemos prepararnos mentalmente y espiritualmente para ello.
EL ORIGEN DEL MIEDO
Muchas personas se pasan la vida teniendo miedos infundados, en realidad
esto le pasa a todo el mundo, y si Ud. piensa en cuales son aquellas
cosas que le infundieron miedo en los últimos meses, descubrirá
que el 85% de ellas nunca sucedió.
El tener miedo permanentemente impide ser uno mismo, impide desenvolvernos
con armonía, y hasta llega a ser paralizante, como por ejemplo
el caso de las personas que temen salir de sus casas, o que temen contagiarse
enfermedades.
Imagínate que vas caminando de noche por una calle oscura y
de pronto te parece que alguien te está siguiendo. Miras hacia
atrás y ves que efectivamente viene una persona caminando detrás
tuyo. Entonces comienzas a tener miedo de que te alcance y te asalte,
te imaginas que además de asaltarte puede lastimarte. Si eres
mujer piensas que hasta puede violarte. Y como consecuencia de todo
ellos, al notar que la otra persona acelera el paso, comienzas a sufrir
cada segundo hasta que el otro finalmente pasa por al lado tuyo sin
siquiera dirigirte una mirada.
Muchos miedos son reales porque existen en cuanto a sentimientos, tu
sientes ese miedo, pero son solo producto de pensamientos negativos.
Y la verdad es que la mayoría de los miedos que sufrimos a diario
pertenecen a este segundo grupo: los hijos de los pensamientos negativos.
Cuando los pensamientos de enfermedad, infortunio, accdidente, muerte,
etc, vienen a nuestra cabeza, debemos aprender a eliminarlos antes de
que puedan tomar control sobre nosotros. Nuestra vida es el producto
de nuestros pensamientos y quien tiene pensamientos aterrorizantes solo
puede esperar sufrir miedo.
Pero como nuestra vida es el producto de nuestros pensamientos, al pensar
en cosas aterrorizantes no solo comenzamos a sufrir las consecuencias
físicas de tener miedo, sino que además y para peor, atraemos
aquello a lo cual tememos...
El mundo no existe separado de nuestra mente, sino que es una proyección
de nuestra mente, tal como sucede durante los momentos del sueño.
Y asi como sucede con los peores sueños, cuando logramos despertar
todo termina.
Cuando dormimos, todo lo que sucede durante el sueño nos parece
tan real como lo que nos sucede cuando estamos despiertos, y cuando
estamos despiertos, las cosas que nos atemorizan nos parecen reales
porque son reales pero solo en nuestra mente. Pensamos en cosas atemorizantes
y tenemos miedo, pensamos en cosas placenteras y sentimos placer, pero
todo se ha originado en nuestra mente, y con el control de la mente
puede no originarse, o por lo menos puede eliminarse cuando surge.
Todo el mundo posee dentro de sí mismo la
fuerza para combatir sus miedos
Si tu sufres de miedo puedes eliminarlo practicando con
el CD para el control del Miedo
Escrito por el Dr. Roberto A. Bonomi
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